Los endocrinólogos especialistas
en nutrición venimos insistiendo en las ventajas que la dieta mediterránea
aporta, a la salud de manera inmediata en relación al peso corporal y de sus
ventajas para la prevención de enfermedades cardiovasculares a largo plazo. En
nuestro grupo que forma parte de las sociedades españolas, europeas y
latinoamericanas de obesidad hemos organizado congresos, jornadas e incluso
escrito libros para su divulgación popular de los ministerios de sanidad de
España, Brasil, Colombia, etc.
Sin embargo no parece que
consigamos transmitir de manera clara
este mensaje, ya que el excesivo consumo de determinados alimentos SANOS
trae consigo un aumento calórico no bien delimitado por el paciente que
considera aceptable su ingesta en una cantidad inadecuada.
El caso mas paradigmático es el
aceite de oliva cuyas propiedades benéficas están fuera de toda duda, pero su
abuso en aderezos, ensaladas y tostadas contribuye de manera notable a la carga
calórico total. Es frecuente observar como muchas personas toman en el
restaurante solo una “ensaladita” para comer, regada de manera abundante con
aceite y enriquecida con alimentos hipercalóricos como las nueces, queso,
aguacate, maíz etc.
Similar situación ocurre con la
fruta cuyo consumo también debe ser diario, variado y en algunos casos
moderado, es el caso de las picotas, cerezas, albaricoques, melocotones,
nectarinas etc., que poseen un nivel de calorías elevado y desconocido para el
publico en general, que si conoce el de los plátanos, uvas y chirimoyas.
Los frutos secos aportan
minerales, oligoelementos y ácidos grasos esenciales muy valiosos pero su excesivo
valor energético hace recomendable el control en su consumo.
El pan pese a formar parte de la
dieta mediterránea debe ser consumido de manera moderada algo que no ocurre en
nuestra vida diaria como podemos comprobar en los restaurantes donde la cesta
del mismo muchas veces nos sirve de compañía mientras esperamos el primer
plato, y en general damos buena cuenta de ella.
Comentario aparte merecen los
lácteos, que enriquecidos con todo tipo de elementos “deben” ser consumidos de
manera abundante, especialmente por las mujeres en la época de la peri
menopausia y provocan incluso precipitaciones de calcio en forma de cálculos
renales; las mujeres en esta etapa de su vida solo deben tomar hasta tres
medidas lácteas al día. Observen sin mas la dificultad en el supermercado de
encontrar una botella que SOLO contenga leche, las connotaciones comerciales
son evidentes.
La dieta equilibrada y
mediterránea debe incluir estos alimentos desde luego pero los profesionales y
los medios de comunicación tenemos la obligación de recomendar su consumo de
forma moderada.
Desde que hace ocho años tengo el honor de ser el representante para
Europa de las sociedades de obesidad, la creación de nuestras clínicas
especializadas en el diagnostico de la obesidad nos sirve para desarrollar
proyectos a nivel mundial de conductas de la alimentación como el dirigido por
el Prof. Gómez-Cuevas denominado Nueva América que nos indicara entre otras las
alteraciones nutricionales de los nativos e inmigrantes en gran parte de Hispanoamérica,
que serán muy útiles para la reeducación de nuestras pautas de alimentación.