TE IMPORTA TU SALUD?

       

¡ MI HIJO NO COME !


 

    La pérdida de apetito de un hijo es una situación frecuente que se vive por parte de los padres con preocupación, a veces desesperación y en muchas ocasiones se interpreta como una amenaza para la salud del niño.

            “Mi niño no come nada”es una de las frases que más oímos los pediatras en consulta  a lo largo de nuestra carrera profesional. 

            Los pediatras, como padres que también somos entendemos la preocupación legítima de estos padres pero como profesionales tenemos la obligación de aclarar y despejar las dudas, temores, tópicos y mitos muy enraizados culturalmente en torno a la comida.

            ¿por qué unos niños comen menos que otros? Sencillamente porque estos niños necesitan  mucho menos alimento  para  cubrir sus necesidades nutricionales y no hay que darle más vueltas; por otro lado en los primeros años casi todos los niños pasan por más de un episodio de inapetencia  que se resuelve espontáneamente

            Los niños cuando comen, también cubren unas necesidades de índole emocional por lo que cuando un niño se niega a comer puede estar reflejando una mala adaptación en su vida cotidiana; es muy frecuente encontrar niños que comen estupendamente en las guarderías y que se niegan a comer con los padres; en este caso lo mejor es adoptar una actitud neutra, quitándole importancia al hecho de no comer, de esta manera con el tiempo terminará comiendo también con sus padres.

            Cuando los padres se encuentran en esta situación se suelen enfrentar con algunos miedos muy arraigados culturalmente “no come todo lo que debe comer “si no come no crecerá” “caerá enfermo” “¿necesitará vitaminas?” todos tópicos muy alejados de la realidad, si los padres ofrecen a sus hijos habitualmente alimentos variados por muy poco que coman estarán siempre bien alimentados y se desarrollarán como cualquier otro niño que coma más.

¿Existe algún método mágico para que  los niños coman de todo? la respuesta es NO; sin embargo sí que existen una serie de pautas que pueden ayudar a los padres a  afrontar mejor esta situación:

-     A la hora de planificar la comida se puede escribir un menú semanal para       toda la familia y así evitamos menús reiterativos adaptados exclusivamente a los gustos del niño

-         En cuanto a los horarios no hay que ser muy estrictos pero sí que es verdad que muchos niños se sienten mejor si se respetan las rutinas de manera que prefieren comer siempre en “su sitio” y no cambiar cada día de lugar.

-         No es bueno distraerlo en la comida  así que nada de ver la televisión, nada de hacer el avión con la cuchara, ni cuentos, ni canciones; esto lo único que provoca es prolongar inútilmente la comida.

-         Hay que limitar el tiempo , no por prolongar eternamente  la comida vais a conseguir que coma más por lo tanto cuando haya pasado un tiempo razonable se retira el plato aunque solo haya tomado una pequeña porción de comida.

-         Evitar porciones excesivas y no obligad nunca a acabarlas; lo que el padre desea que coma el niño no siempre coincide con lo que verdaderamente quiere el niño.

-         Cuando le propongamos un menú el niño no tiene por qué aceptarlo, la obligación de los padres es ofrecer a sus hijos una comida variada  pero esto no implica necesariamente que el niño vaya a aceptarla; así que en estos casos cuando el niño se niega a comerla se retira el plato , se queda sin comer pero sin dramas, sin castigos… si lo hacéis así, poco a poco el niño irá aceptando más alimentos, tened paciencia , si seguís este consejo , recogeréis los frutos pasados semanas, meses o en el peor de los casos 1 o 2 años . (no os preocupéis en mi larga experiencia como pediatra jamás he visto un niño mal nutrido por muy inapetente que sea).

-         Dad ejemplo, si los padres comen habitualmente una comida variada, ellos os terminarán imitando.

-         La clave  final de estas recomendaciones es no forzar, para que los niños no vayan  a la comida como si fuera un campo de batalla, la hora de la comida tiene que ser algo placentero y una estupenda excusa para que se reúna la familia alrededor de una misma mesa.

 ¿Tienen algún papel los medicamentos ¿ por supuesto que no, existen medicamentos que contienen ciproheptadina que aumentan artificialmente el apetito pero que provocan efectos secundarios como somnolencia, disminución del rendimiento escolar cefalea, sequedad, de boca incluso disminución de la secreción de la hormona de crecimiento por lo que los pediatras desaconsejamos su uso.

      Espero que estos consejos os sirvan de algo, especialmente a aquellos padres que tenéis  un hijo inapetente; la clave del éxito  es aceptar y aprender a sobrellevar a un niño que- no- come, a vosotros os ha tocado esta tarea; a otros padres les tocará la tarea de educar a un niño que no duerme, que no quiere ir al colé o que siente celos de su hermano pequeño.

La última palabra la tenéis vosotros, confiad en vuestro propio sentido común y en vuestra capacidad como padres para educar  a vuestros hijos

Dra. Aleth Bueso-Inchausti

Pediatra

CENTRO MEDICO  VILLASALUD

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Villanueva del Pardillo


   
       


 

   
 
   

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