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En la actualidad en España el porcentaje de niños que presentan un exceso de peso es mayor de 33% de los cuales, el 9% es obeso y mas del 20% presenta lo que los
especialistas denominan sobrepeso.
Los factores llamados ambientales (dieta,
ejercicio, stress, etc.) que tienen un importante papel en la obesidad del
adulto, también se presentan en los niños y adolescentes y provocan un
incremento de la materia grasa que, si no es adecuadamente tratada convertirá
al niño “gordito” en un adulto obeso.
Los niños y adolescentes con sobrepeso y
obesidad viven en familias en donde ya no se cumplen las bases de la dieta
mediterránea (en menos del 50% de las casas españolas), donde la vida diaria
obliga a comidas prefabricadas (precocinados, etc.), el aumento del tamaño de
las raciones, alimentos con un alto contenido calórico, fácil adquisición por
parte de los niños de bollería y snacks con un alto valor energético favorecen
el incremento del peso corporal.
La disminución de hábitos de ejercicio
saludables, provocado por el aumento de las tecnologías actuales (coches,
ascensores, etc.), la disminución de la movilidad gracias a todo tipo de
artilugios como mandos a distancia, consolas de videojuegos, Internet, etc.;
predisponen a una disminución del gasto calórico que no se produciría si se
mantuviesen otras pautas de conducta.
Las obligaciones de los padres que se ven
abocados a dejar las llaves de casa a
los adolescentes, confiando en su buen juicio a la hora de tomar los alimentos
que se han preparado en casa, es otra de las causas del agravamiento de esta
epidemia.
Entonces, el niño/adolescente aumenta de
peso, comienza a presentar problemas del aparato locomotor, digestivos,
alteraciones psicológicas derivadas de su exceso de peso y también, entre
otras, favorece la aparición precoz del desarrollo sexual y por tanto produce
una disminución de la talla final.
La prevención de la obesidad en la infancia
y adolescencia se sustenta en unos cambios básicos en nuestro estilo de vida:
- Alimentación
sana y variada basada en nuestra dieta mediterránea.
- Consumo
de frutas, verduras y cereales.
- Disminución
de la ingesta de carne, productos precocinados y golosinas en general,
aumentando en cambio, el consumo de
pescado.
- Realizar
cinco tomas de alimento al día.
- El
desayuno debe convertirse en una comida principal e incluir cereales,
fruta, lácteos.
- Iniciar,
favorecer y alentar las practicas deportivas en los niños y niñas de forma
regular.
- Informar
desde los colegios, institutos y administraciones públicas de la
importancia de una higiene alimenticia adecuada.
Si pese a estas recomendaciones, su niño
presenta sobrepeso u obesidad, debe ser valorado por médicos especialistas para
su tratamiento que incluirá; cambios en los hábitos de alimentación, valoración
y consejo del ejercicio físico adecuado, descartar además la presencia de
alguna enfermedad subyacente que fuera la causa del exceso de peso, y por
supuesto, apoyo psicológico para afrontar dichos cambios.
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